lunes, 28 de noviembre de 2016

Primera Navidad después de la verdad


El sábado compartí una entrada de las Navidades de 2014 donde ya se vislumbraba que para el mayor, la inocencia mágica tocaba a su fin...


Sin embargo, no fue hasta las Navidades del año siguiente, cuando le tuve que revelar la verdad, aunque él ya tenia la certeza desde hacía tiempo.

Cuándo me lo preguntó esta vez, tardé unos instantes en tirar de archivo mental y ver que solución tomaba y recurrí a la respuesta en forma de pregunta, en un vano intento de alargar lo inevitable:


 -¿Mamá, los regalos los traen los Reyes Magos y Papá Noel o sois vosotros?

Tic, tac, tic, tac...

 -¿Tu que crees?

Supongo que mi cara de circunstancias durante la conversación le hizo pensar que estaba preguntando algo inapropiado, que no debía de dudar o algo así y diciéndome lo que supongo que pensaba que yo quería oír: 

-ELIJO creer que Papá Noel y los Reyes Magos son los traen los regalos a nuestra casa,y que en las demás es la familia y los amigos quienes compran los regalos.

Su boca decía eso, pero la expresión de su cara me dejó claro que ya no había vuelta atrás, él ya sabía la verdad y alargarlo era absurdo, incluso contraproducente.

Así que le escribí una carta a corazón abierto.


Lloré mientras la escribía por el fin de una preciosa etapa, por miedo a que mi hijo perdiera la ilusión, por temor a que sintiera decepción y no volver  a ver ese brillo tan especial en sus ojos...

Aprovechando una tarde en la que no estaba su hermana y que él había vuelto a sacar el tema de pasada, (Al parecer todos los niños de su clase andaban preguntándose unos a otros, si creían o no, en los Reyes Magos y si estos eran los padres) le di la carta en su habitación y le deje solo leyéndola.

Mi hijo me dio las gracias por contarle la verdad y yo le prometí que nada iba a cambiar y que ahora el también entraría en el equipo y juntos haríamos las Navidades tan especiales como siempre.


Ahora somos uno más para crear magia en esta casa.

Y pienso cumplirlo, pienso hacer que estas Navidades sean tan especiales o más como siempre, que la realidad no sea una piedra en el camino, ni ensombrezca esta época del año tan bonita.

PD
No fue fácil para mí, no utilicé la carta que siempre pensé que me haría el proceso más sencillo, porque no casaba con las creencias de mi hijo y él es el protagonista en esta historia, la transición tenía que ser adaptada a él.

Sin embargo, puedo constatar, que no ha sido tan malo como pensaba.

Si estáis a punto de pasar por este trance, os recomiendo: paciencia, sinceridad y no dejar de pensar que la magia es posible.







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